“La verdad aspira a lo real”

El Nudo gorromeo

Asistí al último seminario del monstruo contemporáneo del psicoanálisis el francés, Jacques Lacan en el Ateneo de Caracas / 1980. El Fundador de la Escuela Freudiana de París, era un mito viviente para mi generación. Asistí como estudiante, no como aprendiz y sí como entusiasta de Freud, un año antes de su fallecimiento en 1981. Debo confesar, que prendí de su descarada carencia de humildad, propia de quien es gobernado por el conocimiento. Estaba hecho de ese material escaso e inaccesible a las masas, la personalidad independiente y “el conocimiento inútil”, que ebullecía a borbotones en sus palabras, y hasta en las largas, larguísimas pausas. Como formulara Jean-François Revel a la acumulación de conocimiento perecedero, que nos llevamos a la tumba, y que nadie hereda, ni tan siquiera la memoria de los libros.

Fue la década más sórdida del siglo XX “Annus horribilis” más allá de la estética social de un mundo que se presentaba como sociedad neo-Kitsch. Incapaz de inventar nada original y duradero. Muy parecida a la transversalidad podemita, en estética, moral y política; el detritus, el decenio perdido.

Lacan, había alcanzado en vida, a los 80 años de existencia, el grado máximo que concede la popularidad a un destacado intelectual de su tiempo, el título de ‘mito viviente’, un eslabón superior al de las celebridades y los premios Nobel.

“Yo digo siempre la verdad: no toda, porque de decirla toda, no somos capaces. Decirla toda es materialmente imposible: faltan las palabras. Precisamente por este imposible, la verdad aspira a lo real” El Lacan que conocí, era antitético, estaba más cerca de la realidad que de la verdad… ¿Lacan está contenido en este párrafo? Sí la verdad está estructurada por tres registros “lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico” elementos de naturaleza tópica, entonces la verdad es sólo una parte, no cuantificada de la realidad. Lacan, no niega la posibilidad de alcanzar el conocimiento ultimo, lo real. Sólo habla de las limitaciones, a mí entender, del lenguaje estructurado en la psiquis. En realidad, nos quiso decir que: «estamos construidos de verdades, no de realidades, mundo social» Es la zona cero del psicoanálisis de Lacan.

«Retorno a Freud»

«Nudo Borromeo» El Nudo Borromeo le permite a Jacques Lacan transmitir su legado cognitivo de los fenómenos a través de la experiencia analítica y clínica de los campos y dimensiones que Lacan sustancia como registros, “lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico” Estos tres registros se encuentran relacionados conformando una tópica. Esta ‘tópica’ constituye una estructura que se puede representar ejemplarmente como elementos ‘anudados’ de un modo semejante a un Nudo Borromeo.

“El psicoanalista Lacan utiliza el Nudo Borromeo para indicar la estructura que forman los tres registros del «ser hablante», tal como se presentan en la experiencia analítica: el registro de “Lo Real”, el registro de “Lo Imaginario” y el registro de “Lo Simbólico”, cuyo triple enlace define el objeto por, «causa del deseo»…”

Nadie puede negar la capacidad que tenemos los humanos de conocer la verdad de la realidad. —Lo que nos convierte en los únicos animales bípedos arrogantes. El problema está en que esa realidad no cuenta toda la verdad, por su propia naturaleza tópica estructural, porque estamos construidos de verdades asumibles, simbólicas, llenas de mensajes culturales. De ahí que ‘Sigmund Freud’, dijera que el estado natural de la sociedad es la neurosis, una consecuencia de la sociedad como represora de nuestros instintos. (Toda cultura es represora de la verdad) Si estuviésemos construidos de realidades en vez de verdades, nuestra naturaleza social seria otra. Qué inteligible y útil resulta ser Lacan para la sociología actual, y que bien se complementan; sin la aportación de Lacan, cuesta entender “el método sociológico de Émile Durkheim, padre de la sociología. Y sin el conocimiento sociológico, sería imposible entender a Lacan.

“Clínico de la política”

Para Lacan, Karl Marx fue un ‘clínico de política’ por su aportaciones al conocimiento de un parte de la realidad. “Inventó significantes nuevos que han modificado la realidad, y el enfoque formal, permitiendo -simultáneamente- releer y descifrar tanto la historia de la sociedad como la historia subjetiva.” Sobre todo en su fenomenología del conocimiento, que yo he sintetizado como «Plusvalía del conocimiento» No es una categoría, ni concepto marxista, pero ella se desprende de las lecturas contemporáneas de  las Obras de Marx, Karl Mannheim, Edward A. Schils. Fenomenología social o Sociología del conocimiento.

Me gustó Lacan, porque subvierte las ortodoxias establecidas a la vez que descree de las fantasías utópicas. Lacan no es padre de una ciencia de la denuncia, pero sí de abrir a Sigmund Freud al mundo. De volver al Nudo Borromeo de los seres hablantes. “Yo acuso” a Lacan de anillarnos nuevamente a las verdades subjetivas «estamos construidos de verdades, no de realidades, mundo social». Las utopías, son construidas por las masas, como verdades aisladas de la realidad anudada, de los seres hablantes.

No sólo somos animales políticos en el sentido aristotélico; también somos animales pedantes conocedores de la verdad, animales tautológicos. Y eso, para una sociedad compuesta por el don de la verdad, siempre tendera a la radicalización, y de ahí, a los extremismos políticos de la razón pura. En pocas palabras, para resumir: Lacan y su visión estructural de la realidad Nudo Borromeo  sobrescribe la forma de entender las ciencias sociales «giro copernicano» Toda verdad es una supra/realidad «estamos construidos de verdades, no de realidades, mundo social» fantasías utópicas. Todo populismo busca la verdad, no la realidad, porque ésta resulta contradictoria a las fantasías utópicas. “La verdad aspira a lo real”

Lacan me mostró un lado desconocido del pensamiento crítico, muy dado al reduccionismo social, de las verdades. evidentes Sobretodo para el conocimiento político aristotélico de la sociedad como totalidad. Aquí, siempre pecamos todos de solvencia racional, incluso el propio Aristóteles nos da una visión simple de la sociedad. Desde la filosofía clásica, hasta nuestros días, todas las teorías sociales, presentan la verdad, antecediendo a la realidad. Fue Lacan el que ‘anudó’, lo imaginario, lo simbólico y lo real, en una estructura atómica, que posibilita un discurso más cercano a la realidad. Un discurso que pretenda decir toda la verdad no es posible. “Yo digo siempre la verdad: no toda, porque de decirla toda, no somos capaces. Decirla toda es materialmente imposible: faltan las palabras. Precisamente por este imposible, la verdad aspira a lo real”

“La Democracia como dogma”

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La política se ha convertido ahora más que nunca en la historia de la humanidad en un objeto de organización; abstraer la política de su administración predominante significa en primer lugar reorganizarla y desorganizarla, ‘aprender y desaprender y reaprender’. El empoderamiento social tiene como consecuencia la politización y la relativización de la ética, la (politización). Es lo contrario al papel de la cultura y su reorganización en las sociedades opulentas de Herbert Marcuse.

Las consecuencias son la “teleología popular de lo público” orientado a un fin común o ética de lo público. La sensación de conocerlo todo y controlarlo teleológicamente es un síntoma y signo del cambio de poder. Las masas hiperconectados desaprendiendo de la historia para construir su propia historia, es la parte protosocial del hombre teleológico, estas manifestaciones no son casuales pertenecen al nuevo avatar de la humanidad.

Hasta no hace muy poco tiempo creía que las ocurrencias creativas, así como la capacidad de nombrar y fusionar cosas imposibles por su naturaleza y peculiaridades, era una virtud exclusiva de las ciencias y la literatura. En química encontramos algunos ejemplos creativos como el concepto de «agua dura» La única agua dura que conocemos los vulgares es el hielo. Lo mismo sucede hoy en día en política, con el concepto de «Regeneración democrática» es lo más parecido a los ‘helechos en flor’ muy bonito para la poesía, pero una incongruencia para la naturaleza.

El concepto de «Regeneración Democrática» es una de esas ocurrencias de buró de partido político. Su significado es contradictorio, y su formulación es aberrante; es un valor negativo en política. Regenerar es volver a un estado fetal ideal, es negar la perfectibilidad de la democracia y su evolución social. Su instrumentalización ideológica es peligrosa. Al igual que los dogmas no se plantean el problema del conocimiento, ni el cambio, son inmutables, verdades inescrutables.

Una cosa son las prácticas políticas abusivas, anómalas y delictivas, contrarias las personas, la ética y el estado de derecho. Y otra la Democracia. Las Democracias no se regeneran, más bien cambia y evolucionan se adaptan a las condiciones materiales políticas y económicas de su tiempo histórico. De ahí la tesis del materialismo histórico. «Las condiciones materiales de la sociedad determinan la CONCIENCIA social de los individuos» Es decir que todo momento histórico material imprime su huella, tiene como resultado una conciencia de sus intereses, expresados en la política. De ahí que el concepto de Democracia sea un valor positivo cambiante, adaptativo, evolucionado.

La Democracia es en su esencia lo que los ciudadanos quieran ser como resultado de nuevas necesidades evolutivas de la (polis). El animal político (zoon polítiko) es un ser inacabado, (el animal inacabado de / Theodore Roszak) De ahí la imposibilidad ideológica del deber ser de las cosas políticas. La democracia estática involucionada es propia de los regímenes populistas y totalitarios. La democracia como dogma, como entelequia teleológica del diseño último de las masas, es comunismos.

“Alvin Toffler nos propone desaprender para reaprender, lo que quiere decir, dejar de lado los conceptos que ya no aplican al contexto actual y aprender nuevas formas y teorías para enfrentar el ahora.”

El concepto positivo de Democracia se adaptan a la idea administrativa del mundo y la cyberorganización de la humanidad o de aquello que aludía en su día (Herbert Marcuse / Nueva definición de Cultura) el mundo globalizado en constante cambio y necesidad de dar respuestas rápidas y virales a la hora de gestionar al nuevo ser «el hombre hiperpolitizado»