Comunismo poético

El Comunismo poético de “todo es posible” no es una invención de los socialistas utópicos del siglo XVII , en realidad se remonta al principio de los tiempos. Dónde encontremos a un humano, ahí están las raíces utópicas (homo paradisiacus). El COMUNISMO, como idealización de la naturaleza del hombre, ha sido versionado, sin patente, en la historia de la humanidad y remasterizado indefinidamente hasta perder la marca de su nombre: COMUNISMO, pero no su así su identidad de marca. El Progresismo en esta época, no es otra cosa que el comunismo originario, incluido el Comunismo analógico 1.0 de mediados del siglo XX. La idea poética de: ‘Mi patria es el mundo; mi familia, la Humanidad’. No es un poema perteneciente a la obra del romanticismo del siglo XIX, de José de Espronceda, o Lord Byron. La poesía no puede ser refutada: “La libertad auténtica es la búsqueda constante de sí mismo, por eso su rasgo revolucionario es incuestionable. Debido a que el Romanticismo es una manera de sentir y concebir la naturaleza, así como a la vida y al ser humano mismo” Es como la existencia de Dios, no puede ser rebatida racionalmente.

“El Sociólogo Raymond Aron se refería al “Mito de la Revolución” (como el “Mito de la Izquierda” y el “Mito del Proletariado”) y sostenía que resultaba tan seductor precisamente por su atractivo poético: inducía la ilusión de que “todo es posible”, de que todo puede ser completamente transformado en el fiero crisol de la actividad revolucionaria. Combinar la doctrina de la inevitabilidad histórica con el Mito de la Revolución era una receta para la tiranía totalitaria.” Wikipedia.

Mi posición política liberal, no poética, se remonta a mi paso por la Universidad de Chicago donde me reconozco y reafirmo en el pensamiento del sociólogo Edward Shils, y a través de este con Raymond Aron, a lo que denominaba, la vía Aron. La panoplia del marxismo, para aquel entonces, tenía el atractivo núbil de todo lo nuevo y salvaje como el mismo sexo imberbe y explosivo de un joven adolescente. El problema de la libertad de pensamiento, es que no viene con contrato de responsabilidad civil, es sexo sin condón.

Las librerías ambulantes que copaban los tropicales pasillos sombreados y abiertos de la Universidad Central de Venezuela, eran regentadas por izquierdosos anacrónicos con franelitas y boinas del Che Guevara. Lo único bueno de estos libreros era su neutralidad comercial, toda era bueno para el negocio. Vendían libros de diferentes orientaciones ideológicas: Desde el “Mein Kampf” de Adolf Hitler, o Los protocolos de los sabios de Sion, así como las Biblias Hebrea, la Católica, o el Bhagavad-gita, y el Libro de Mormón; lo anti, y lo pro. De Gramsci a Georg Lukács, y de Friedrich Hayek y Karl Popper y Raymond Aron. Cuando desaparecen el libre mercado, y la autorregulación, solo queda la religión.

Todas las ideologías políticas en la historia de la humanidad, incluidas la filosofía y las ciencias exactas, sin olvidar, la dúctil plastilina del pensamiento mágico del siglo XIX; todas ellas se han dado de bruces con el cortafuegos de la religión «firewall». Sin contraprestaciones, no hay cambio de paradigma. No es la razón, ni la lógica o el sentido común los liberadores del firewall. La religión nunca desaparece, solo es sustituida por otra realidad mágica mejorada. Desaparece el Dios vertical, por otro más horizontal y pragmático, el comunismo poético.

Las ideologías occidentales dominantes hablan de obstáculo insalvable para la dominación y/o transformación revolucionaria de la sociedad civil y científica (mercado o mundo ideal). Para el etólogo y biólogo evolucionista Richard Dawkins, la irracionalidad de la creencia en Dios, no es conocimiento, es miseria. «La religión es un delirio que sufren millones de individuos». Para Dawkins, unívocamente, esto ha sido siempre así. Si alguien no me entiende, es tonto, o profesa alguna religión, incluso, puede que padezcan ambas cosas. «Dawkins simpatiza con la observación tendenciosa de Robert Pirsig (EE. UU, 1928-2017), que dice: «Cuando una persona sufre delirio, lo llamamos locura. Cuando mucha gente sufre el mismo delirio, lo llamamos religión.

Ni Karl Marx, ni Richard Dawkins, y Stephen Hawking, son razonablemente potables, ni potabilizadores científicos, cuando hablan de religión, hablan desde una aproximación prejuiciada de la fenomenología del hecho religioso. Digamos que les falta, como a mí, más de una cocción sobre la complejidad de la humanidad. Lo que tienen en común todos ellos es la denuncia de la religión como obstáculo, como firewall.

La posición filosófica y crítica de Raymond Aron, no deja de ser paradójica, con respecto a la posición intelectual compartida de estos tres teóricos «ateístas» de diferentes campos del conocimiento científico. El historicismo, la biología y, la astrofísica; utilizan los mismos argumentos descriptivos sobre la religión como firewall a la libertad científica o al cambio revolucionario, aunque cada uno de ellos tengan ideas y orientaciones ideológicas diferentes vicisitudes y objetivos sobre política, libertad y sociedad. En los pensadores liberal del siglo XX, hasta el día de hoy, encontramos las mismas preocupaciones intelectuales y científicas contra el «firewall» el muro religioso.

En el ensayo “El opio de los intelectuales, Raymond Aron no escapa a la doctrina de la inevitabilidad histórica del, “todo puede ser completamente transformado para mejor”, siempre y cuando, desencriptemos el código religioso en la humanidad, especie de «firewall» que impide el cambio… Los liberales también tropezamos, en nuestras aspiraciones de cambio social, con el «firewall» religioso de la izquierda, opio de los intelectuales. Es una paradoja de libro, y una constante en la política. La única diferencia con el ateísmo clásico intelectual, es la ausencia de Dios. que Raymond Aron describe en «El opio de los intelectuales».

Hasta ahora, nadie había hecho una crítica comprensible al intelecto vulgar, de la inevitabilidad histórica como doctrina filosófica del historicismo marxista. Quizás Karl Popper, en el ensayo “La miseria del historicismo” o Friedrich Hayek en “Camino de servidumbre”. En palabras de Edward Shils, Aron pasó de ser un abierto socialista en su juventud a convertirse en “el más persistente, el más severo y el más culto crítico del marxismo y del orden social socialista – o más precisamente comunista – del siglo XX”.

Tome usted lo que necesite de la teoría de juegos, y acertará.

La importancia de ser eficiente, a veces significa, no hacer nada. En sociedad el momento óptimo de la interacción social, no es un valor positivo necesariamente. Todo en sociedad (lo acontecido) a mi modo de ver, es parte de un juego que está representado por una recta numérica [continuum], cuyo valor central es cero, y sus extremos son infinitos, tanto para los valores positivos crecientes hacia la derecha de cero, y los negativos descendentes hacia la izquierda del valor absoluto cero. Todos los valores y hechos sociales que se muevan en ambos sentidos de la recta son valores racionales, pero individualistas y egoístas de los jugadores representados en el continuum de la recta numérica.

Quienes estudiamos sociología “marxista” en los años 70-80, no teníamos en cuenta “La teoría de juegos” por una razón muy simple. Negaba toda nuestra racionalidad materialista sobre el destino natural de las sociedades, incluidos los esquemas más bizarros, raros, extravagantes del ímpetu juvenil de la contracultura de los ´70. El comunismo marxista se nos presentaba como conciencia colaborativa emancipadora. El marxismo y la economía clásica coinciden en el fondo, cuando hablan de fuerzas invisibles, que organizan las sociedades “inteligencia natural”. Según Adam Smith «el interés individual conduce a los seres humanos, como si fueran guiados por una mano invisible, hacia la consecución del bien común». Cambiemos en la teoría la figura retórica del individualismo, por la dictadura proletaria, el ápice del comunismo. El interés colectivo (naturaleza del hombre) o fuerza invisible del comunismo.

El problema de las manos invisibles correctoras del destino de los hombres, solo percibida por inteligencias superiores, es paja mental, onanismo teórico. Todas las especulaciones elevadas al orden de las leyes naturales, son sospechosas de doctrina dogmática. No poder demostrar los hechos, porque el fin último es tan bueno que es invisible a la inteligencia humana, es perorata.

El fin de la ideología, de Daniel Bell, resultó ser un lapsus histórico transitorio, «Coitus interruptus». En realidad, fue un invierno ideológico de la izquierda. Ahora lo que ha vuelto después de las vacaciones invernales, no es una izquierda con renovadas ideas historicista y globales sobre el destino natural del hombre, el comunismo. Eso sí, son los mismos brujos con diferente pipa. El comunismo renovado no es otra cosa que pragmatismo populista. La sociedad, incluida la política, no se mueven por las ideas deterministas del hombre nuevo, sino, por lo utilitario, de usar y tirar. El socialismo es hoy día, es el Prêt-à-porter, de la política de masas, es decir, no existe el diseño ideológico intelectual exclusivo y de autor, sino, el inducido por el consumo de necesidades, populismo del “Ta´ barato, dame dos”

Quien controla las necesidades humanas primarias (demanda) controla el orden de las cosas, incluido el juego en cualquier fenómeno interactivo. Hoy día, más que nunca, la democracia es parte de un juego de intereses interactivos. Es decir: las ciudades no se mueven por ideales colectivas o convicciones morales finalistas o naturales, sino por intereses individuales egoístas. La sociedad del mercado, ha modificado el viejo concepto monolítico de Democracia, el sacrificio de las partes por un interés superior al todo.

Los conflictos entre seres racionales que recelan uno del otro, o la pugna entre competidores que interactúan y se influyen mutuamente, que piensan y que, incluso, pueden ser capaces de traicionarse uno al otro, constituyen el campo de estudio de la teoría de juegos, la cual se basa en un análisis matemático riguroso pero que, sin embargo, surge de manera natural al observar y analizar un conflicto desde un punto de vista racional. Desde el enfoque de esta teoría, un «juego» es una situación conflictiva en la que priman intereses contrapuestos de individuos o instituciones, y en ese contexto una parte, al tomar una decisión, influye sobre la decisión que tomará la otra; así, el resultado del conflicto se determina a partir de todas las decisiones tomadas por todos los actuantes. (Wikipedia)

Ahora, la teoría de juegos planteada por Nash, Neumann y Morgenstern, nos plantea que el interés individual, el egoísmo y la racionalidad a la hora de tomar decisiones, conducen a los seres humanos a una situación no óptima, porque deben tener en cuenta las posiciones del resto de agentes involucrados en sus actuaciones. El empoderamiento individual requiere la renuncia al todo, por las partes egoístas. De ahí que, ser eficiente, a veces, significa en sociedad, no hacer nada. Estamos en una nueva sociedad que nos invita a jugar, a tomar decisiones arriesgas, sí o sí, posicionarse hasta encontrar el equilibrio optimo, inexistente.

“Juegos de la n-persona. La teoría evolutiva de los juegos considera los juegos que involucran a una población de tomadores de decisiones, donde la frecuencia con la que se toma una decisión particular puede cambiar con el tiempo en respuesta a las decisiones tomadas por todos los individuos de la población”. (Wikipedia).  

Estamos en presencia de procesos “evolutivos paradigmáticos” cambiantes acelerados (sociedad hiperconectada) La frecuencia con la que se toman decisiones particulares o colectivas es vertiginoso, nada permanece estable, incluido el recuerdo sociocultural.

En biología, esto se utiliza para modelar la evolución (biológica), donde los organismos programados genéticamente pasan a lo largo algo de su programación de la estrategia a su descendencia.  (Wikipedia)

Podemos decir que el estado natural de la sociedad, no es la neurosis, sino el juego, el egoísmo individual de los jugadores. Jugar en este modelo de sociedad, es estar vivo. El modelo interactivo de sociedad virtual es un gran menú de opciones abiertas, donde puedes tomar todas las opciones que necesites, otra cosa es que llegue a alguna parte con todas ella…

“La edad placentera”

La nostalgia por el pasado, o la armonía perdida de un octogenario renacentista del siglo XX, serían una forma nemotécnica de recordar esta obra de reflexiones antológicas, y verdades personales y miedos estereotipados. No olvidemos que somos mamíferos placentarios, que difícilmente rompemos con el claustro materno de nuestros conocimientos. El señor Umberto Eco, quizás fue, el más importante semiólogo del siglo XX. No he conocido a ningún genio, que a sus 80 años no se refugie en la nostalgia de la placenta de su época. “El mundo era anchado hermoso, generoso y bello, hasta que llegaron unos estúpidos y locos “con su cañón de futuro”. El problema de la edad es la nomenclatura de lo correcto. Dicen que la edad es un grado. En realidad, es una capa epitelial que engruesa con el tiempo y se vuelve opaca y callosa.

La modernidad extendida o líquida, que así como nos trajo tanto progreso, también nos ha vuelto estúpidos y superficiales…

“De la estupidez a la locura recoge una serie de artículos de prensa, publicados a lo largo de quince años, que tratan sobre los temas que más interesaban o preocupaban a Umberto Eco y que él seleccionó personalmente poco antes de fallecer. La lectura de estas piezas se convierte en un placer que invita a los lectores a interrogarse sobre el mundo en el que vivimos.

La nostalgia por el pasado perdido, el papel importantísimo de la cultura en la sociedad, la influencia de los medios de comunicación en la opinión pública, el poder de las nuevas tecnologías o la crisis del sentimiento de pertenencia a una comunidad frente el auge del individualismo son algunos de los temas a los que hacen referencia” (Reseña del libro, editorial Lumen, 1916…)

En 1964, Umberto Eco, escribió un insuperable ensayo sobre la cultura de masas: la apocalíptica y la integrada. Ahí están las claves para entender esta irreprimible urgencia por retratar y retratarse en un selfie con el futuro. Sí usted no ha leído previamente el ensayo sociológico: Apocalípticos e integrados. “Sobre los mitos modernos, desde la estructura, influencia y desarrollo de los medios de comunicación masivos hasta complejos conceptos de semiótica, tratados siempre desde un punto de vista de una comunicación práctica.” En realidad, todo lo que he leído de él, desde esa fecha, esta bajo la influencia de esas tesis maravillosas.  

La edad busca el recuerdo de la placenta, como el fuego al oxígeno. Hay por lo menos dos modos de envejecer en sociedad: Los que se recrean con la vital placenta, y los que renuncian a su dependencia. Umberto Eco, fue uno de esos intelectuales lucidos y geniales, que se convirtieron en activistas sociales en defensa de la placenta, el mejor de los mundos conocidos.

Iconantropo

(El hombre de la imagen)

El hombre contemporáneo no es el de las ideas, ni el del pensamiento ilustrado dieciochesco revolucionario, sino el de la imagen. Algo muy distinto es el concepto y epíteto de sociedad del conocimiento acuñado por Peter Drucker y aplicado a la sociedad actual. Créanme, que desde el siglo VIII a día de hoy en el planeta, nadie es más inteligente, ni más culto, sino más hiperinformado. Usted no es el inteligente, su teléfono sí que lo es. Las diferencias entre la sociedad del conocimiento y la sociedad de la información, es que la información no es conocimiento. Los humanos dejamos de ser primates, desde el minuto cero, cuando fuimos capaces de crear sociedades del conocimiento y la información hace aproximadamente 300.000 años. Los únicos animales evolucionados capaces de transmitir conocimientos y acumular información somo los humanos. La sociedad hiperconectada, solo ha acelerado el conocimiento virtual. 

Los humanos de hoy somos el homo sapiens de ayer, los primeros homínidos superiores, sobrevivientes a otras especies de humanos y de humanoides, incapaces de crear sociedades del conocimiento. –Sí no creas información y conocimiento compartido, te extingues–. Hace cientos de miles de años, el homo sapiens creó las primeras sociedades expansivas del conocimiento compartido y la información. Tenemos que diferenciar lo que por naturaleza somos como animales, –seres de la información y la comunicación–, de la evolución cultural, no heredada.

El nuevo paradigma de la humanidad, no es la información, más globalizada o menos globalizada que ayer, tampoco es el conocimiento que acompaña la información desde hace cientos de miles de años. En cambio, sí lo es la inteligencia artificial, y la virtualización de la humanidad. El nuevo paradigma humano es el de la imagen: el iconantropo.

El hombre de la imagen, es una nueva cultura, que sustituyen las viejas formas del saber. Quienes se percatan del cambio de episteme social, en política, y lo asumen como nuevo aprendizaje, disponen de una nueva herramienta de poder inagotable. Hace años vengo hablando del “quinto poder” en las sociedades abiertas y globalizadas. El Quinto Poder es el control del hombre de la imagen, el iconantropo.

Fahrenheit 347°

Las palomitas de maíz (cotufas) en sus pautas físico químicas, pueden ser equiparadas con las personas y pueblos sometidos por el totalitarismo. Si los depauperados por el comunismo populista en estado de semiesclavitud no reciben su caja de lentejas CLAP, como en Cuba y Venezuela, el maíz social empieza a calentarse aproximadamente a 347 grados Fahrenheit. La presión dentro del grano (pueblos e individuos) puede llegar hasta 9 kilogramos por centímetro cuadrado antes de que finalmente estalle la cáscara. Los regímenes totalitarios científicos, han aprendido la lección físico-química del estallido social por la acción térmica. Sobre todo, los cubanos que han controlado la temperatura del maíz a su perfección durante 60 años.  En la novela de Ray Bradbury «Fahrenheit 451°: Era la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde».

En Venezuela, en apariencia, no hay una guerra convencional, pero las bajas humanas y el número de represados es el mismo y el grado de destrucción también. Pero tampoco hay paz en los términos occidentales del concepto bíblico de una paloma blanca, con una rama de olivo en el pico. En la antigüedad los tiempos, o más bien, los periodos de paz, eran periodos para prepararse para la guerra. La paz no es tranquilidad, sino el nombre que recibe el contrato de mutuo acuerdo, mejor conocido como armisticio. La beligerancia no termina con la paz, en todo caso claudica. Pausar los antagonismos, no es salir de ellos; la renuncia tampoco resuelve los conflictos, sobre todo si son de orden moral, religiosos, étnicos, culturales y pendencieros. En la cultura hebrea, la educación para la paz, es preparación para la guerra. En realidad, es parte del código fuente de la humanidad.

Las cajas Clap de lentejas paraíso (CLAP boxes of lentils paradise), tienen orígenes oscuros y bizarros, en la guerra de independencia de Venezuela y en Cuba. Fue un recurso copiado por los españoles a los conquistadores árabes de la península ibérica. Se utilizo como último recurso por los patriotas independentistas, después de perderse la primera y la segunda República… Fue el General Páez, que dio cuenta del error continuado del modelo fracasado de la guerra convencional entre iguales. Temprano entendió que las guerras tenían un componente de marketing inherente, con independencia a los ideales políticos y filosóficos…

Posiblemente también el Taita: José Tomás Boves, quien levantó a los llaneros aduciendo que Bolívar y los demás iban a crear una república para los blancos y que el Rey de España Fernando VII, había prometido la libertad de los esclavos, y privilegios a los llaneros realistas…  

Es evidente que la guerra necesita consumidores y un factor replicante (las lentejas paraíso) El libertador Simón Bolívar, también utilizo el recurso del marketing (Decreto de Guerra a Muerte).  Aunque la realidad sea mucho más compleja que este ejercicio dúctil y grácil de la historia, no deja de ser un dilema para la reflexión. ¿Romanticismo decimonónico vs. Ignorancia y realidad?

Para granjearse (fidelizar) a soldados y esclavos descontentos con el trato inhumano y clasista que los oficiales realista les daban a la tropo de irregulares en el campo de batalla. El General Páez, un genio estratega, ofrecía a los hambrientos desertores, uniformes con botones dorados, ilustradas botas, caballos y el reparto del botín de guerra. Prometió la libertad de los esclavos… Lo que logró fidelizar a los esclavos negros, y a los llaneros, bajo la promesa de la primera caja Clap de la historia en Venezuela.

La historia da la independencia de Venezuela, está plagada de inexactitudes y leyendas heroicas vagas, como en todas las narraciones hechas por los vencedores de cualquier conflicto armado en la historia de la humanidad. Una de ellas es la creación de mil y un cesares populares, anónimos y si es posible étnicos. Garantizar que nadie quede fuera de la foto de la gesta emancipadora es un aserto histórico del vencedor. Aunque el día después al retrato al óleo, no queden lentejas del Paraíso para todos y todas…  

Uno de esos césares populares “mitad realidad, mitad leyenda”, es la de un negro esclavo llamado Pedro Camejo, mejor conocido por el alias de “El Negro Primero”, el apodo se debe a que, a los esclavos durante la primera y segunda República, en el frente de batalla, se les utilizaba de avanzadilla para medir la capacidad mortífera del poder de fuego del enemigo, al grito de los oficiales criollos: “manden a los negros primero”. Tal nivel de crueldad y barbarie (inhumanidad) estuvieron en parte las causas de la perdida de las dos primeras repúblicas patrióticas.  

La paloma blanca representa un algoritmo histórico, una instrucción temporal en medio de un proceso natural, tiene un inicio y un final pautado. En otras palabras: la paloma representa el retroceso de las aguas a su cauce, no a su final. De ahí que el diluvio, en teoría, este en stand-by, por ahora. En Venezuela la paz es una falsa ilusión, un estado de espera insoportable.

La pregunta es un llamamiento reflexivo a la conciencia seudo revolucionaria de la resistencia: Dónde están las “lentejas del paraíso” de la oposición. Sabemos la oferta, pero no el beneficio. El cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones libres vs. Lentejas paraíso, contante y sonante del régimen chavista.    

“Dios no es una buena explicación”

“Dios no es una buena explicación”. Gracias a esta reflexión, la humanidad ha dado al mundo hombres de ciencias como Charles Darwin. Dios nunca fue un problema para Darwin. Nunca cuestionó la existencia de Dios, porque ese no era el objeto de la biología en cuestión (ciencia de lo complejo), sino el conocimiento científico. No es una cruzada contra Dios, sino contra la ignorancia. Ninguna investigación científica comienza con Dios, y tampoco termina con la muerte de Dios.

«Tanto tiempo hemos llevado [esta vida] pues tal era nuestro destino» Esta fórmula de pensamiento existencial de entrega al hado y la fatalidad, apareció en la civilización occidental en la edad media. Más que una fórmula racional es un dictado, un condicionante de la conciencia social de los seres humanos. Ello es un registro de la presencia de un modelo biológico clonado en lo económico, político y teológico, imperante y coercitivo. La reflexión velada del poeta normando del Siglo XII Béroul, quien versionó la leyenda de “Tristán e Isolda” no pasa desapercibida para la sociología entrenada en la fenomenología del conocimiento. Las palabras están a nuestro servicio, no al revés. Lo mismo digo de las ciencias sociales. Cuando la disciplina científica no nos deja ver la trastienda, estamos obligados a revertir el orden de las cosas. La sociología (forense) no espera a que las “cosas” alumbren para estudiarlas, sino que estamos obligados a arrojar luz nosotros sobre ellas. “la luz está a nuestro servicio, no al revés”.

Uno de mis libros favoritos de culto es éste “EL RELOJERO CIEGO” de Richard Dawkins. Donde he encontrado una fuente inagotable de analogías con la teoría política, e incluso con las sociedades primitivas y las complejas. A veces me pregunto, sí fuera de la Paideía marxista, del saber ser, y saber hacer: la lógica del socialismo científico de lo simple y lo complejo, se puede aplicar la metáfora del relojero ciego.

En este caso, el «diseñador» es la selección natural inconsciente, es decir, el relojero ciego. Tenemos que diferenciar entre azar y creación inconsciente en la proposición audaz de Richard Dawkins, lo que genera ambigüedad en ambas afirmaciones, por ser demasiado genéricas. En mi caso, no me vale la idea inconclusa y sin resistencia, sobre el azar de las cosas simple del universo, y el diseño inconsciente de todo lo complejo.  

En el Relojero Ciego, el biólogo y naturalista británico nos dice que, Nosotros los animales somos las cosas más complejas del universo conocido, que los humanos no hemos sido diseñados para ver cosas muy pequeñas, tampoco las muy grandes. El microcosmos es invisible e inútil para la vida, no así para el intelecto como diseño consciente planificado… También el insondable universo se nos presenta etéreo y también inútil para la vida biológica. Nadie comúnmente reflexiona sobre estas cosas porque nos convertiría en seres agotados e ingobernables. El relojero Ciego, nos devela que el diseño de lo complejo y lo simple es producto de la selección natural inconsciente, el relojero ciego, es el gran constructor. 

Para el materialismo científico (marxismo) ni el azar, ni las casualidades, ni Dios gobiernan las sociedades. Estas son sistemas ideológicos complejos, diseñados por las clases dominantes del capitalismo. Para Marx, la economía política e incluso el hombre dentro del capitalismo, son diseños planificados en su conjunto por un relojero vidente. Funcionan en su complejidad como los relojes hechos por un diseñador planificador e intencionado, el capital. A caso hay alguien detrás del diseño capitalista, o fue producto de la suma de pequeñas cosa al azar desde lo simple a lo complejo.

Teoría política del: Reductio ad absurdum

La filosofía política es criticista y moralista, por tener como objeto especulativo la realidad basada en opuestos teóricos. Necesita de origen la construcción de un “demiurgo”, de una ideología opositora, opuesta para validad su discurso del bien y el mal (El bueno, el feo y el malo) El progresismo y el capitalismo son ideologías mesiánicas salvadoras, de superhéroes y supervillanos. En estas historias de filosofía no existe el héroe de centro; o eres muy bueno o muy villano.

Julio Embid publicó no hace mucho un creativo ensayo sobre: La ideología de los superhéroes, intitulado “Con capa y antifaz”. Y no por ser creativo disminuye su inters científico y reflexivo…

Adaptadas siempre a los tiempos, las historias de superhéroes y supervillanos nos hablan de democracia, capitalismo, ecología, feminismo, racismo o nuevas tecnologías. Gracias al alcance universal de sus historias, los superhéroes son figuras de gran utilidad para quienes quieren proyectar valores y discursos concretos sobre la sociedad, o incluso dirigir su conducta. De ahí que sus mensajes no sean tan inocuos como tal vez creamos, y también la pertinencia de entender y analizar lo que nos cuentan. En este libro, Julio Embid alterna el análisis político y sociológico con anécdotas curiosas de la industria cultural estadounidense del comic y la sociedad actual del despertar del my too militante

Para el progresismo universal edénico y adámico, el capitalismo es el causante de la expulsión del hombre del “maná gratis y para todos”. El capitalismo representa la privatización del maná de lo público. Pero contra que poderes maléficos luchan los superhéroes del progresismo edénico: “Una característica peculiar de las fuerzas villanas del capitalistas es el crear nuevas y falsas necesidades y funciones artificiales con el adverso fin de mediatizar tendenciosamente, el conflicto social, con la satisfacción de esas mismas necesidades y funciones, desviando así la atención de las contradicciones históricas reales… ” Ello es una aseveración (aserto) que, en el progresismo no se discute, se acepta como evidencia científica del mal, y que bien valen la figura de un superhéroe que cada cuatro años luche contra estos supervillanos del capitalismo.

Esta configuración ideológica alternante, del bien y del mal, del bueno y el villano, desempeñó como reconoció Karl Marx, una importante función civilizatoria en una cierta fase histórica. Ambos postulados ideológicos son –hasta hoy en día– las bases de nuestra civilización. El problema es la satanización del catecismo del otro. Hoy día se habla eufemísticamente de trasversalidad ideológica, el problema –si es que lo es– radica en el reduccionismo teórico del viejo estereotipo de los bloques. ¿Qué es ser transversal en política hoy día? A caso la renuncia a los bloques del bien y el mal. Digamos que es un sustituto como la sacarina al azúcar. En antaño, la trasversalidad no era otra cosa qué el pragmatismo de izquierda o de derechas, que hoy ha derivado en populismo del siglo XXI.

Dada la importancia del marxismo en la reflexión social de los últimos 150 años, me atrevo a decir que el progresismo edénico, adámico y utópico del maná gratis para todos, nunca se fue, como lo afirman las tesis de Francis Fukuyama sobre “El Fin de la Historia” Una cosa son los bloques ideológicos de poder hegemónico, en términos geopolíticos y económicos. La única tesis que se ha cumplido a día de hoy en política, es que las tesis nunca se cumplen. Ni ha sido el fin de la utopía de las tesis de Herbert Marcuse, ni el fin de las ideologías, de Daniel Bell, y mucho menos las declinaciones nihilistas de Nietzsche: Dios ha muerto.