El estadio superior de la sociedad, es la crítica.

La sociedad de la crítica
¿Estamos ante la generación más informada, y la peor preparada de la historia? La pregunta no pretende ser categórica, o establecer un enunciado, más bien está abierto a la discusión. De esto y de aquello está hecho el espacio político. Si algo tengo claro, es que no estamos ante una contracultura incipiente, sino frente a la cultura. De ahí que nadie se oponga a su estructura de espiral envolvente «naturaleza» El populismo ha sabido adaptarse a los nuevos escenarios del mercado disruptivo «consumo y autoproducción de información y distribución social colaborativa»

Los partidos políticos democráticos son estructuras permeables a la envolvente espiral de opinión pública de masas y a la crítica. No solo es estética formal, también es la moral de lo público. En la sociedad abierta, la cultura de la crítica, está abriendo ya las posibilidades de una real transformación de la sociedad. La verdadera transformación de la sociedad es la crítica, en todos los órdenes, incluido el mercado. Atrás ha quedado el fantasma utópico del topo locuaz de la revolución.

El problema de un partido comienza cuando sus muertos no se dejan enterrar (caso PSOE). Me pregunto si este autogolpe, es por el liderato, o algo más larvado al conocimiento,  que la simple lucha por la cosa. Es evidente que si eliminamos la cosificación que acabo de esbozar, de las condiciones objetivas de liderato, y las convertimos en lucha ideológica y generacional, lo cual es posible únicamente si el objeto se transforma en otra cosa. No sería la primera vez que un grupo intenta alterar el contexto cultural e ideológico de un partido, negando su devenir histórico. «Lo viejo ya no nos representa» «Yo, no infrinjo las reglas, las corrijo»…

Cuando la ciencia, la razón de estado y las instituciones se convierten en rehenes del «populismo hegemónico» ¿Qué fuerza moral tenemos para reprochar a “los jóvenes de la cultura de la información” su deriva populista, si lo que digamos suena a lo viejo vivido, contra la promesa de cambio, lo no vivido? Zambullirse en la excitación “Podemita” jungiana de las mareas y las olas del cambio, para transmitir vibraciones buenas a los votantes, se percibe como mercancía falsa. El populismo señor Sánchez, es ante todo autentica mercancía mística de ahí que tenga un mercado bien informado (no necesariamente culto) pero si fiel a la mercancía de las ideas del cambio.

Ejemplos de mercancía mística son «la regeneración democrática», «la transparencia», «el derecho a decidir», «las fuerzas del cambio», «la democracia real», «la caducidad de La Constitución de 1978» «la crisis del régimen», «la corrupción sistémica» «el poder financiero» etc. En realidad, para un sociólogo estudioso de la fenomenología de los hechos o sociología del conocimiento. Lo único nuevo aquí es nuestra incapacidad de respuesta a la ‘magia negra política’ de nueva generación, en modo código fuente, o código abierto.

A pesar de su frecuente vulgaridad a perderse en medio de un frenesí exótico de verdades absolutas, irrefutables sobre el bien y el mal, los pobres y los ricos, su poder es efímero, como todo lo horizontal, sin leyes y versionado hasta el infinito. El populismo es en su esencia reafirmación del pensamiento místico o religión horizontal sin Dios, el viejo pragmatismo populista de Gramsci.

Afortunadamente todos los populismos hegemónicos se han ido de la misma forma como han llegado, dentro de una crisis económica y de valores; no hay más que revisar la historia de occidente para conocer  sus fracasos y su costo humano. Los ciclos de irrupción histórica del populismo son cada vez más cortos, y también su duración. De seguir esta tendencia –lo digo como sociólogo. El populismo tendera a cero a medida que se aceleran los ciclos de concurrencia e hiperinformación. En términos históricos, el fenómeno en sí, no tendrá relevancia ideológica y mucho menos materialidad fáctica.

“Ciertamente, no es ésta la primera vez, a lo largo de la historia, que los centauros arremeten contra el templo de Apolo; no es la primera vez que los “marginados” del “sistema” intentan alterar su contexto cultural. Lo nuevo del caso está en que ese movimiento no lo encabezan hoy los desheredados de la fortuna, sino los hijos privilegiados de «la sociedad de la información». , la clase media….” (El nacimiento de una contracultura / Theodore Roszak)

Sin cosificación, no hay conocimiento racional, como tampoco conocimiento de nuestra propia humanidad, ni de nuestra existencia, el objeto humano, el ser. En algún momento de la evolución de los homínidos, nos convertimos en homos-cosificados, ahí comenzó la aventura del hombre, su relato. Hasta el día, sigue siendo así, hasta en una hipotética humanidad virtualizada. Saber el mecanismo de la cosificación, es ampliar los limites de nuestro conocimiento. ““Allí donde están las fronteras de mi lengua, están los límites de mi mundo.” Ludwig Wittgenstein”

En toda teoría  crítica de la sociedad hay que saber diferenciar entre poder real y poder aparente, entre cambio y evolución. En definitiva, saber diferenciar entre objeto y sujeto. Todo cambio generacional es biológico. Lo que lo hace transcendente es su excepcionalidad, es decir, cuando éste deja de ser el objeto para convertirse en el sujeto una teoría del cambio. Si el poder aparente pasa a ser real, estamos en presencia de una nueva representación de su ser social, el cambio de materialidad.

La sociedad de la información y la comunicación se manifiesta como empoderamiento social. De ahí podemos inferir muchas cosas (cosificación) pero cuando algunos objetos se reconfiguran como factores del cambio, entonces decimos que han dejado de ser objetos para convertirse en el sujeto de una teoría del cambio. No hay ruptura generacional cultural, a menos que nos comparemos con los analfabetos de Toffler. “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desaprender y reaprender.” Alvin Toffler

No hablo de actitudes, ni de habilidades singulares, tampoco de nativos digitales. Hablo del poder real de las clases medias, dónde radica el cambio y reposa el poder real. La sociedad conectada y de la información ha tomado el relevo del poder real, en términos de poder populista, nueva moral colectiva. Por ahora son el sujeto de la teoría crítica del cambio. Por fortuna, no tienen un plan viable de sociedad alternativa. Nada que tenga como fuente al socialismo utópico del unicornio azul, ha traído libertad, ni progreso económico, hasta ahora.

“El filosofo Herbert Marcuse ha intentado mostrar precisamente que la utopía es ya un muerto histórico, que el pensamiento, en su negatividad, (socialismo utópico o filosofía negativa) no denuncia tan sólo lo existente, sino que además, al criticarlo, está abriendo ya las posibilidades de una real transformación” Ninguna etiqueta Podemita, o movimiento populista, cambiara nada que no esté preconcebido socialmente en términos materiales e históricos de ser susceptible de cambio. El asalto a los cielos, es parte de la filosofía negativa y un anacronismo político.

El estadio superior de la sociedad, es la crítica, no la revolución. La crítica se ha optimizado gracias a la sociedad hiperconectada, ha encontrado en ella su vehículo de distribución y concurrencia ideales. La sociedad abierta, ha pasado hacer sociedad disruptiva. La cosificación objetiva es el mercado disruptivo por excelencia, como en su día lo fuera la teoría marxista del mundo convertido en mercancía por capitalismo. El proceso fenomenológico es parecido, lo que falla, es la creencia de que ello nos hace menos libres. El hombre en estado de naturaleza, no es hombre, y su racionalidad no es la convivencia, sino la supervivencia. “Es la razón humana reducida a sus fuerzas individuales, no es sino una bestia cuya potencia se reduce a destruir”.

Ad quadratum, ideológico

Pablo Iglesias por dentro

Es un sistema de proporciones geométricas utilizado en el renacimiento y en el gótico, que busca la simetría universal como forma perfecta de la creación divina y la presencia de un orden superior al hombre. El hombre de ‘Vitruvio` es un conocido dibujo de  Leonardo da Vinci que refleja la influencia del dogma renacentista por demostrar la perfección de la creación de Dios en el hombre. A diferencia de otras religiones, el cristianismo, busca la presencia de Dios en el hombre. Representar al Hombre es representar a Dios.

En política el cálculo electoral es un número que tiende a cero después de una encuesta. El intento renacentista de cuadrar «Ad quadratum» las cosas para hacerlas coincidentes con nuestras ideas, es un engaño atávico, en lo que concierne a lo cultural. Hace tiempo que las ciencias han dejado de buscar dentro de los objetos como única verdad, para buscar en otras cosas que en apariencia son ilógicas y lejanas al sentido común. Las encuestas registras comportamientos y estados emocionales tipo ‘Ad quadratum’.

Un curioso estudio sociológico de opinión, sobre las próximas elecciones generales en España 2016, realizado en Venezuela por una de las más prestigiosas universidades de Latinoamérica (UCV-CARCAS) En el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UCV) El estudio versa sobre y el grado de conocimiento e implicación política e influencia de hechos, que en teoría, no son extrapolables, entre estados independientes, y lejanos. La política entendida, hasta no hace muy poco, como estancos aislados, con independencia propia.

En realidad, la sociedad globalizada, o más bien, hiperconectada en tiempo real también tiene opinión pública y grado de implicación; de ahí el concepto de ideología de la indignación, y el de activismo social. Nada que pretenda ser un modelo ideal en sí mismo, permanece como idea “Ad quadratum” y por mucho tiempo. Los elementos de agregación y sostenibilidad ideológica, se licuan en la sociedad trasversal (populismo hegemónico) “Solo es verdadero aquello que funciona” En realidad es una fórmula de conocimiento muy primaria, si algo no emociona no existe, tiene menos posibilidades de ser viral, de ser compartido. Lo que no se comparte no existe. Un modelo de pensamiento así, modula conductas que se nos presentan como novedosas.

El estudio tiene como marco teórico la sociedad horizontal, o sociedad hiperconectada, y el nuevo concepto de masa trasversal. Lo interesante de este estudio comparativo de opinión política electoral, es la ruptura del modelo “Ad quadratum” español. ¿Cómo y por quién votarían los venezolanos, si votasen hoy por los candidatos españoles? Las encuestas de intención de voto realizadas en Caracas / Venezuela a 2.300 personas con trabajo y sin trabajo. Es importante resaltar esta condición, ‘personas con trabajo’, en una encuesta política con independencia del estatus social y profesional, para evitar el sesgo del condiciónate trabajo y las expectativas de riesgo y futuro del empleo.

Los venezolanos, si pudiese votar hoy en España en conciencia, lo harían por partidos de centro democrático, dejando al populismo de izquierda extremista, en un plano marginal. Por qué, sucede esto y con tanta diferencia con las encuestas españolas sobre intencionalidad de voto y opinión. –La respuesta está en el conocimiento del producto, por parte de los ciudadanos. Los Pablo Iglesias y los Monederos y compañía, han sido parte responsable del gobierno en Venezuela. Se les percibe como responsables ideológicos del actual caos y ruina en al que han dejado el país. Es decir, los venezolanos votarían a conciencia, conociendo el producto, no así los españoles.

Lo contrario sucede en España, que se les percibe como solución a los problemas generados por la crisis económica global de la sociedad abierta y liberal. Es decir, los ciudadanos ven en el populismo una mercancía novedosa y sin extremar (oferta, beneficio y oportunidad) leyes del mercado. Mientras los populismos de izquierda en Latinoamérica fueron los primeros es establecerse en el mundo, a principio del año 2000. Ahora son los primeros en caer como piezas de domino de madera carcomida. El boom especulativo de las materias primas, acrecentó los populismo de extrema izquierda ¡Los sí se puede!. Claro qué sí se puede, siempre que tengas dinero para la fantasía.

Las encuestas de opinión en España demuestran desconocimiento del nuevo producto y un desprecio valorativo sobre la sociedad latinoamericana. «Lo que sucede en Venezuela, no es un problema de modelo político fracasado, sino de personas mal preparadas, subdesarrolladas». Somos una sociedad europea muy prejuiciada para cambiar de opinión por lo que suceda a 642.375 Kilómetros de distancia de nuestro superyó. Si el modelo populista de Chávez, fuese el ‘Milagro Sueco’, los PODEMITAS alardearían de haber intervenido y colaborado con el régimen chavista, dirían nosotros somos parte de su éxito del chavismo en Latinoamérica.

 

Iconoclasia bolivariana  (Deicidio)

Bolívar y Ponte

No estoy muy seguro del día que nací, creo que nadie lo tiene claro, porque no se nace en una feche concreta del almanaque, sino en el uso de la conciencia, la razón y el conocimiento. –De niño tuve un miedo irracional a Simón Bolívar el libertador, a pesar de ser yo, todos los años en el colegio el dibujante oficial de su inabarcable humanidad. Me consideraba entre todos mis compañeros, un privilegiado. El relato del ‘Decreto de Guerra a Muerte’ del libertador resulto ser una historia incomprensible para un niño estigmatizado por haber nacido  en el reino de España. Ello me mantenía ocupado, entre el miedo y la admiración de su gesta heroica. Debo confesar ahora, a la distancia y el tiempo, que fue un periodo aterrador, y creativo, que forjaría mi carácter. «Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de la América. Americanos, contad con la vida, aun cuando seáis culpables» A pesar de ello, de sentirme amenazado, nada logro quebrantar la admiración por el libertador, y hacer míos su valores.

Bolívar un icono Pop

Nadie ha hecho más daño, ni ha sido más destructivo con la imagen icónica de Simón Bolívar, y a su pensamiento, que el propio populismo chavista, que lo ha instrumentalizado y banalizado hasta el aborrecimiento. Sobre la egida del padre de la patria se ha traicionado la Republica, y saqueado y arruinado, el país, también en lo moral. La tiranización del poder, y la violación de los derechos humanos han aniquilado su imagen icónica, y fuente de valores compartidos. Lo que mis miedos y complejos infantiles, no lograron destruir, tampoco lo hará el populismo chavista, aunque el palo, el azote y el verdugo lo llaman bolivianismo del siglo XXI.

El uso patriotero de Bolívar para justificar un régimen populista totalitario y étnico en Venezuela, tiene otros antecedentes muy parecidos en Latinoamérica. Unos con más éxitos que otros: Farabundo Martí en El salvador, Sandino en Nicaragua, El castro comunismo en Cuba, el M-19 bolivariano en Colombia, el movimiento marxista MIR en Chile, los Túpac Amaru en Uruguay, Sendero luminoso en Perú (maoísmo), y Marcos el líder zapatista de Chiapas Mexico.

En realidad el Chavismo bolivariano es eclecticismo rancio. No responde a ninguna ideología o doctrina política concreta conocida hasta ahora, más bien es populismo instrumental heterogéneo (cosecha propia). Lo original aquí es el fundamentalismo bolivariano político, especie de religión horizontal sin Dios, pero con petrodólares, muy cerca del marxismo reivindicativo de la lucha de clases.

Ha sido fácil implantar el ‘fundamentalismo-bolivariano’, porque este ya existía cómo ideal integrador en la conciencia venezolana. Ayer fue parte de la conducta volitiva y libre de los ciudadanos, para volverse hoy, en un elemento fustigador de impulso histórico y vital de una ideología totalitaria y populista. Bolívar representaba la imagen y el pensamiento compartido e integrador de los valores nacionales, la convivencia, la unidad y el orgullo.

Bolívar también coexistía con otras realidades antagónicas como la pobreza, la democracia, la marginalidad social, la corrupción, la indolencia y la riqueza fácil. La instrumentalización del símbolo icónico de Bolívar y su apropiación sectaria partidista y populista, por el chavismo, termino haciendo el resto. La asfixia de las instituciones democráticas, en beneficio de la democracia radical (socialismo siglo XXI) Fue cuando lo cotidiano se convirtió en política trascendente de masas, acentuando las contradicciones y desigualdades sociales del discurso formal. El populismo puso orden en las ideas y organizo el nuevo relato político sectario de un Bolívar revolucionario marxista irreal, inexistente, antitético. Chávez no invento el relato de las desigualdades, solo la escenifico, lo hizo verosímil, lo convirtió en necesidad, y ésta en movimiento. Les dio todo lo que ellos querían y necesitaban, ver, oír y sentir. Convirtió las necesidades y desigualdades en un sentimiento.

Surgió el Bolívar étnico e indigenista, el libertador de los oprimidos y los olvidados de la historia del progreso y de los petrodólares, los ciudadanos sin historia. Bolívar se convirtió en la concreción de la insatisfacción de todo un pueblo marginado, empoderado, necesitado de nueva conciencia revolucionaria, de una nueva patria.

El nuevo “patriotismo” surge del cisma de la idea general de estado y de clases sociales, de quien debe ostentar la riqueza y el aparto productivo. –Si la riqueza es la patria y ésta riqueza cambia de bando, entonces los pobres y marginados ahora tienen patria –La patria bonita y étnica, es parte del nuevo diseño del ‘Bolívar Pop’ de estética kitsch. El populismo hegemónico, o socialismo del siglo XXI,  ha convertido en disfuncional y conflictivo la separación de poderes, y liquida la idea de ciudadanía, como obstáculo al cambio.

Este modelo de sociedad y economía radical del populismo hegemónico, lleva implícita su propia destrucción política y social, como forma de poder totalitario y sectario. El nuevo patriotismo dura lo que duren los dólares repartidos, incapaces de producir nueva riqueza. El personalismo chavismo como doctrina neo-bolivariana, de pobres contra ricos, adolece de modelo económico real, no entiende las exigencias de una economía abierta y competitiva de mercado. Solo hace acopio del maná del petróleo, de sus regalías y sus miserias. No es una economía del esfuerzo y la competencia, solo del reparto de la abundancia.

En un principio, Chávez le dio ‘la vuelta a la tortilla’ dejo fuera los ‘ismos’ tradicionales y los manuales de la izquierda latinoamericana, vistos como ideología extranjera invasiva, y su elitismo ideológico fracasado e incomprensible. Para ello utilizo materia prima criolla y afectiva, el populismo patriótico bolivariano, que ya existía, no había que importarlo, ni inventar. Solo tenía que organizarlos y enfrentarlos entre sí. Hizo visible las contradicciones históricas existentes en el modelo de convivencia compartido de patria. La pedagogía del odio y la división social harían el resto del trabajo. El descubrimiento de un Bolivar Pop, abogado de los pobres, aporto identificación, autenticidad y empatía con el nuevo relato.

El populismo necesita construir su propio idioma visual con su respectiva ‘gramática de símbolos icónicos’ extraídos de los sentimiento y raíces populares, como la historia y las desigualdades sociales. Convertir las necesidades en virtudes, en reivindicaciones, y éstas en movimiento histórico, en enfrentamiento. El pensamiento visual lleva implícito su proceso útil, que se puede aprender, y desaprender, repetir.

El populismo como forma instrumental de las ideologías es un sistema de aprendizaje de las desigualdades, (pedagogía del odio) y la fuente por extensión, a decir verdad, más democrática de poder horizontal, poder aparente, empoderamiento, creer que sí sé puede.. Todo aprendizaje es ‘conocimiento’ y cualquier cambio histórico en las formas de éste, genera nuevas formas de poder. La actual sociedad, para el Sociólogo Alvin Toffler, necesita todo tipos de habilidades que no son sólo cognitivas, son emocionales, son afectivas y virtuales. Esta es la clave para entender el modelo de hegemonía política en boga.

¿Cuánto duró el chavismo hegemónico, totalitario? –El tiempo que duraron los petrodólares y las expectativas fundacionales de la nueva patria, la patria bonita. Es el mismo tiempo que duró la nueva clase hegemónica en arruinar y destruir el país, sus raíces.

El patrioterismo historicista creado en torno a los viejos ídolos encarnados en las necesidades históricas populares, más temprano que tarde, vuelve a ser necesidades reales. Es cuando el mesianismo pierde el polvo de la historia, y los símbolos icónicos ya no resuelven las falsas necesidades espirituales de enfrentamiento, cambio, revolución, radicalidad, reparto y utopía. Dicho fenómeno se conoce como ruptura de expectativas, la contrarevolución.

“El concepto de identidad social comprende los de identidad cultural e identidad étnica, ambas configuran una parte importante del patrón Identitario descriptivo de las ciencias sociales, ligados a un territorio, a un pasado histórico colectivo y de pertenecía a una cultura” No es la descripción de un estado de naturaleza (determinista) es sólo una categoría clásica de la histórica y la política, más que epistemología científica y filosófica, describe lo formal, y no el fondo.

El Bolívar versionado por Chávez, pronto se convertiría en la concreción de la insatisfacción de todo un pueblo marginal y marginado por el progreso económico e industrial. La nueva figura Pop de Bolívar, hizo visible lo invisible, convirtiendo la insatisfacción en un movimiento de masas y una conciencia política reivindicativa. Bolívar deja de ser de todos, para convertirse en un icono pop de la Venezuela poscapitalista. El Bolívar Pop ídolo de masas marginales, abandono su dosel sagrado y universal, para convertirse en un icono político fratricida, de hermanos contra hermanos, el bolívar militante de una causa populista.

“La iconoclasia es un componente frecuente de los principales cambios políticos o religiosos que ocurren en el interior de una sociedad” Pero no menos lo es el «Deicidio» matar a Dios porque este ya no nos representa. Me pregunto sí el Bolívar que conocí, dibuje y admire de niño, seguirá existiendo después de la deflagración del populismo chavista. Surgirá un tercer Bolívar, menos político y dogmático, un Simón Bolívar conciliador, o sobrevivirá el Bolívar Pop de unos cuantos contra unos muchos, como reminiscencia de una estética populista totalitaria, anacrónica, represiva y política. ¿Quién lo sabe?.

 

“Solo es verdadero aquello que funciona”

secreto de la sexta

¿Un partido político puede tener sus propios medios de comunicación de masas? ¿Cuál es la diferencia entre medios afines, y medios con fines ideológicos? Pienso que estamos obligados a poner el acento a la “ética política” o lo que entendíamos por política ayer, será hoy un mero ejercicio de poder totalitario. La libertad de expresión está regulada por la constitución, no es un campo abierto sin puertas. ¿Sería lisito pensar, si estas fuesen las reglas, que todos los partidos políticos tuviesen su propia señal de televisión, identificados con sus propias siglas y logos?  Reglas iguales para competir en igualdad de condiciones de poder. Que los ciudadanos sepan en todo momento el origen sectario o parcial de las opiniones de cada medio, y de cada cual.

La política convertida en hiperpolítica, en hiperinfoxicación mediática, no es un ejercicio de libertad democrática, es más otra cosa, es déficit democrático y crispación, conocido como ‘democracia alternativa’, ‘democracia radical’. Una sociedad en perpetua orgía electoralista, cuyo precio es la renuncia al modelo de democracia representativa, en beneficio de la democracia popular como alternativa, o poder de la gente, es barbarie.

Las confluencias y fusiones también se dan en otros estamentos y niveles organizativos, como los medios de comunicación de masas. Comparten un mismo ideal político y un mismo destino, el de la sociedad monitorizada, la sociedad convertida en ‘régimen in vigilando’, el poder de la gente, la democracia radical.

Siendo estudiantes de sociología no me costó muy poco entender que en sociedad no existe nada casual, que todo responde a una intencionalidad no siempre manifiesta. Ayer fue así, y hoy también sigue siéndolo. Cualquier análisis estructural de la sociedad pasaba por Robert Merton, y por las funciones manifiestas y latentes de su teoría social. Pero existen, hoy día, otras teorías transversales a las ciencias formales, sobretodo, cuando éstas no dice lo que nos gusta oír.

Hay otras teorías que explican el conocimiento subyacente a los hechos objetivados por la sociedad y los individuos, más que calcados, programados. La «DECONSTRUCCIÓN» es uno de esos recursos, no epistemológicos, transversales, cuyo método es negar el método, las reglas. Más que una teoría, es una posición intelectual, una estrategia rupturista, surgida de la necesidad de dar respuesta a todas las cosas, situándolas fuera de las reglas de conocimiento científico. Es la llamada, no regla, para analizar las estructuras sedimentadas que forman el elemento discursivo, la discursividad filosófica en la que pensamos y la que orienta nuestro comportamiento y acciones.

Para el filósofo Jacques Derrida, creador de este concepto no “todo es lenguaje” para demostrarlo hay que estar fuera de la historia y del método, por ser este parte y obstáculo de la estructura del morfema ideológico, la unidad teórica, el meme.

No es novedosa esta forma o modelo de pensamiento, ya el filosofó de la ‘economía política’ Karl Marx, a su manera, habría descubierto ‘el método’ de la no regla “…Los filósofos, decía Marx, se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”. Fue el primero de los filósofos, hay que reconocerlo, que se situó fuera de la historia; preconizo el fin de la historia como proceso reproductivo de las contradicciones económicas y sociales.

Una cosa es el materialismo histórico DECONSTRUCTIVO de Marx (historicismo) que denuncia las ideologías por encubridoras de la realidad y parteras de la historia. Y otra distinta, el pragmatismo populista Gramsciano, como pensamiento alternativo a la historia y al método, incluido materialismo marxista. Aquí quería llegar yo, al pensamiento pragmático de Gramsci, como el autentico DECONSTRUCTIVISTA del marxismo siglo XXI, reducido a escombrera por el pragmática transversal de Gramsci.

El autentico creador del pragmatismo marxista (el antiparabólico a la economía politica de Marx) fue Antonio Gramsci, quien redujo el marxismo a una pseudociencia de la estrategia, renunciando al materialismo dialéctico. Incluso Gramsci acusa a Karl Marx de rendirse al positivismo burgués. El pragmatismo transversal de Gramsci, (hegemonía cultural)

Gramsci reduce el marxismo a un agónico pragmatismo ideológico, o socialismo estratégico. El mismo pragmatismo que denunciaron Marx y Engels de los socialismos emergente del siglo XIX. Sobretodo Marx en su ‘Crítica del Programa de Gotha’, lectura básica para entender el postmarxismo. Gramsci fue un filósofo indocto y nimio, de un preceptismo marxista falso, antimodelo. En realidad no podemos tildarlo de ecuánime preceptor del marxismo al personaje. En realidad nunca Gramsci pretendió ser un marxista científico, sino lo contrario, solo un político pragmático. Podemos resumir todo su pensamiento en un principio populista: “Solo es verdadero aquello que funciona”.

La percepción del mundo de los obreros, vendría a decir Gramsci, es una percepción hecha de cientos de elementos heterogéneos fosilizados. La democracia representativa es un fósil, para el socialismo del siglo XXI. Este es un elemento perturbador para la democracia liberal, y la sociedad abierta, enfrentada a la democracia radical. Hasta ahora se creía que la orientación establecida por el progreso científico y técnico por si sólo garantizaría la subsistencia de los valores de la democracia abierta. No ha sido así.

Los espacios socio culturales abandonados, por esta falsa ilusión o creencia, han sido ocupados por los enemigos de la democracia. Una constatación d ello, son los medios horizontales de comunicación (social media), espacios desaprovechados por la sociedad abierta. El nuevo desafío de la democracia es hacer pedagogía y estrategia mediática, o seres fósiles del periodo prepodemita.

Populismo hegemónico

El ciclo eterno del populismo

‘El populismo es política para idiotas «Alberto Moreiras»’

El populismos es un recurso, no una ideología

“El populismo sólo buscan encajar lo imprevisible en la sociedad, es el equivalente al cisne negro de la política” Este post trata de reflexionar sobre la complejidad teórica del populismo, y la fabricación o la invención de una controversia instalada en la opinión pública con respecto al vocablo ‘populismo’ su significante y su significado. Para muchos o para casi todos es una categoría perteneciente al diccionario de los insultos y las descalificaciones, un concepto ideológico de la derecha liberal. Otros vemos en el populismo una fuerza especulativa e instrumental, y un modelo de discurso, motor organizativo del Cambio político y social, con fines totalitarios; o del Cambio como falsa necesidad popular de la sociedad indignada hacia la auténtica democracia, el poder de la gente. (no hay ciudadanos hay gente) El populismo hegemónico en un sentido político es la supremacía sobre la racionalidad del discurso imperante del estado, es la democracia posnacionalidad. El poder de la gente, la supremacía del pueblo sobre otros.

El populismo «demagogia» es tan viejo como la humanidad, y siempre ha sido como dicen los indios en las películas de vaqueros (Far West) ‘Ser gran medicina blanca’. La noción general del vocablo «populismo» en las ciencias políticas es un “concepto ambiguo” que puede tomar todas las variables que se nos ocurran.

Se da el caso, y ese es el problema, que dos personas pueden estar aplicando el mismo concepto a realidades históricas diversas, contrarias y complejas, pero con interpretaciones valorativas idénticas y finalistas. El uso indiscriminado por parte de “Dios y el Diablo” lo han vaciado de contenido, hasta su infravaloración. Hoy pertenece al repertorio de los insultos y las descalificaciones políticas y anecdóticas, neo-nihilismo social.

Según Platón y Aristóteles la demagogia ‘el Populismo’ puede producir una crisis extrema de la República. Aristóteles, se acerca más al concepto actual de (populismo) y es más contundente en su apreciación. Para el discípulo de Platón, la demagogia es la decadencia de la democracia, crisis de valores. Hoy en día, el concepto griego ‘demagogia’ es insuficiente para describir realidades mucho más complejas, dinámicas y organizativas que los planteados en la época de República griega, de ahí el uso generalizado de una nueva categoría en la Sociología Política «Populismo» como sustituto o ampliación al concepto demagogia.

No puedo estar de acuerdo con aquellos que relativizan el valor científico del concepto «populismo», o sobre la validez descriptiva y metodológico del mismo.  entiendo las distintas posturas ideológicas (izquierda y derecha) que nos alejan de su uso científico, ético y estético. En filosofía estaríamos ante dos posturas radicales e irreconciliables del mundo. La filosofía negativo de “lo que no es” a la positiva de ” lo que es”.  Si el populismo sirve para afirmar vs. denunciar, “lo que no es” o para “lo que es” invalidará su doble discurso.

El populismos es un recurso, no una ideología, tampoco un dogma, es más un sistema o movimiento, de ahí el sufijo ‘ismo’ movimiento, escuela, sistema doctrinal. El populismo apela al pueblo para construir su poder, entendiendo al pueblo como las clases sociales bajas y sin privilegios económicos o políticos. Todo populismo desmonta el ‘status quo’ de ciudadanía, al modo gente, la democracia posnacionalidad.  “El populismo, más bien, se esfuerza permanentemente por construir un pueblo” Martínez Marzoa.

La mejor definición es la de Alberto Moreiras: “El populismo es un movimiento que no aspira a su cumplimiento, o más bien un movimiento cuyo cumplimiento es su misma permanencia efectiva como movimiento. Y es esto lo que lo hace política para idiotas (agitados)”.

Los síntomas

Los populismos en Europa, reverdecen como la primavera (Primer verdor) después de un largo periodo estacional de ‘apoliticismo’ es el efecto de la atenuación de los antagonismos colectivos y de clases en las sociedades avanzadas, cuyos síntomas son la falta de interés progresivo (apatía) de los ciudadanos con respecto a los asuntos civiles, públicos y de partidos. Estos síntomas no son negativos, no diagnostican una patología o disfuncionalidad del capitalismo liberal, más bien fatiga, o simple ciclo Me inclino más por este último, el ciclo.

Los puristas decimos que el populismo no es una ideología sino más bien un procedimiento político táctico cuyos fines son conseguir el poder político. El populismo al igual que la retórica, tiene una finalidad persuasiva o estética, añadida a su finalidad política. El populismo es tan viejo como la humanidad, tiene sus orígenes en la religión la moderadora del discurso político de antaña. El problema del populismo para las democracias, es su mortal recurrencia histórica o deriva en modo bucle, especie de cinta de Möbius. Todo populismo es autodestructivo. La historia no conoce ninguna sociedad que haya sobrevivido a su voraz apetito aniquilador. El populismo se asocia a la ‘decadencia’ de los pueblos.

El populismo es transversal al Statu quo de la sociedad y del estado. “Consiste en exaltar prejuicios, emociones, miedos, carencias y esperanzas para ganar apoyo popular, con frecuencia mediante el uso de la propaganda o ideología de la indignación” La sociedad líquida, es trasversal, y por propia definición es más abierta a la sociedad tradicional de los ciudadanos. Una sociedad horizontal acumula poder, convierte la política en conversación horizontal, en hiperpolítica.

La contabilidad del populismo

Lo más jodido para la filosofía son los conceptos «Bueno, malo» y son paradójicamente lo más simple para las ciencias políticas, y lo más ambiguo para la sociología política. Los hechos sociales, en ‘apariencia’ se parecen a la contabilidad de las facturas de una pequeña tienda o comercio de abarrotes, con dos clavos en la pared a modo de contabilidad. Uno para las facturas de ingresos, y otro para los egresos; entradas y salidas de dinero.

El populismo convierte lo complejo en simple dicotomía del bien y del mal; lo bueno y lo malo lo hace visible en una especie de tablón con dos clavos (pinchos) el clavo de las cosas buenas, y el de las malas.  Es el mismo modelo de contabilidad visible. El populismo es el sistema que hace visible la dialéctica del bien y el mal.

“No hay consenso aún sobre la definición, de populismo” Esta es una de las leyendas urbanas más difundidas en ciencias políticas. El enunciado es falso, la definición existe como categoría en la Sociología Política, y es aceptada por todos, sin divergencias ni fisuras. Es una de esas construcciones ‘bellísimas’ de la Sociología Política y las ciencias sociales en general. Quizás una de las mejores construidas o acabadas del siglo XX. Una cosa es su definición y otra muy distinta el uso arbitrario o la instrumentalización ideológica del concepto populismo, según convenga a los fines partidistas.

Consecuencialismo Gramsciano

Acabemos con el liberalismo, para acabar con el populismo” “Cuanto más triunfe el neoliberalismo como régimen social, más probabilidades tiene el populismo de triunfar como régimen político” José Luis Villacañas. –Es por lo menos sorprendente, viniendo de quien viene, un catedrático en filosofía, de la universidad complutense de Madrid. Es algo así como matar al enfermo para acabar con la enfermedad. En principio es un análisis ‘político’ reduccionista de la realidad, válido para cualquier modelo de sociedad en la historia. Su argumento nunca se agota en sí mismo. Sin un resquicio al modelo, toda sociedad es ideal, la utopía comunista. Hagamos una lectura sociológica del fenómeno populismo.

El concepto de populismo de Luis Villacañas, en su ensayo intitulado ‘sobre populismo’ parte de una premisa falsa, ‘el populismo entendido como una consecuencia’ o el resultado lógico de una causa. En la forma y en el fondo es una proposición ideológico del «Consecuencialismo marxista» La teoría que sostiene que los fines de una acción suponen la base de cualquier apreciación moral que se haga sobre dicha acción. Estructura de pensamiento muy arraigado en Antonio Gramsci.

(NOTA)  Habrá parte II de este post, estará dedicado a una aproximación crítica al  libro de Villacañas /sobre populismo.

¿Poder líquido, nuevo paradigma?

hiperpolítico

¿Qué es el medio líquido?

Es un medio abierto de comunicación digital personal móvil e inteligente, democrática y flexible, de empoderamiento social y externalización horizontal del individuo, caracterizado por su fluidez, ubicuidad y omnisciencia, capaz de modificar la conducta humana y el ser social. «Smartphone, el medio líquido»

La sociología política debe ampliar los límites de su lengua, o será incapaz de analizar los nuevos cambios sociales del siglo XXI, y de la humanidad hiperconectada. Revisar las nuevas relaciones de poder y de concentración horizontal del poder.  Cualquier ecuación que no incluya las nuevas relaciones virtuales y organizativas de la humanidad, y el paradigma del poder líquido, nos abocará a ser cualquier cosa menos sociología política. Preguntémonos: ¿Han cambiado las nuevas estructuras de clases? Sí. ¿Las relaciones de poder? Sí. ¿Los valores emergentes de la sociedad? Sí. ¿El control social por parte de las oligarquías? Sí. ¿El concepto de democracia? Sí. ¿Y las relaciones de poder en las estructuras jerarquizadas? Sí… El problema no radica en la lectura tradicional tautológica del cambio, sino en el modelo de sociedad disruptiva, inédita en la humanidad

¿La Hiperpolítica, es el nuevo poder?

“La concentración de poder es el motor de la historia”. Fíjense que no digo acumulación de poder, que no contempla movimiento alguno, como sí lo tiene el concepto de concentración de poder en sentido vector de movimiento. Uno es ‘inter’ y el otro ‘intra’ Si hablásemos de acumulación de poder, estaremos hablando de élites del poder. Pero no de movimientos de masas, sino de poder ‘intra’ vertical de grupos históricos. A mi modo de ver ello introduce un elemento novedoso diferenciador para entender el cambio político actual.

El empoderamiento de las masas genera concentración ‘inter’ en movimiento, concentración de poder, flujo en una sola dirección teleológica, de fines últimos. Es un poder paralelo al poder vertical tradicional de las élites. Imaginemos un reloj de arena, vaciándose, y paradójicamente concentrándose, plegándose sobre sí misma. Es una realidad inédita para la sociedad globalizada, el “inter-poder” la hiperpolítica.

La hiperpolítica la podemos definir como concentración de poder horizontal ‘in crescendo’ pero con sentido y dirección teleológica, orientada a fines últimos. No es el electorado dando el voto a, sino, sino el electorado tomado el voto de. No existe un coeficiente matemático, ni un sistema de medida de concentración de poder, que mida el movimiento de masas en una dirección. Algún listillo me dirá, las encuestas de opinión.

La hiperpolítica, introduce en la praxis sociológica de la ‘sociología política’, la necesidad de alcanzar una fisura que permita ir más allá de la evidencia, de las prenociones en sociología, o de los ‘Tipos ideales de Max Weber. Cuando hablo de ‘Ruptura Epistemológica’ me refiero al espectro de las nociones y de los límites a nuestro conocimiento, expuestos por el genio de «Gaston Bachelard» La sociedad hiperconectada y organizada, cuestiona nuestras nociones clasistas de: el poder real y el poder aparente.

“Para Bachelard el materialismo racional se halla en el centro de un espectro epistemológico cuyos extremos son el idealismo y el materialismo” Estos dos elementos han sido determinantes a lo largo de la historia del conocimiento. En apariencia este es el movimiento y no otro, desde Kant hasta nuestros días. El conocimiento se ha movido a través de un perfecto ‘continuum’ donde todos los conocimientos parten de cero absoluto, creciendo o decreciendo. El materialismo racional, puede tomar los valores positivos de la escala, y su movimiento ascendente se conoce como cambio epistemológico.

Hay que diferenciar el concepto clásico marxista de; ‘poder de las masas proletarias, al de ‘poder horizontal estratificado de las masas’, poder líquido. Esto refuerza mi tesis sobre la sociedad humana, como sociedad del mercado. El Manifiesto Cluetrain de Fredrick Levine, y David Weinberger, introduce 99 tesis o pistas sobre el cambio revolucionario de los mercados. «Los mercados son conversaciones horizontales»

“La revolución social media ha puesto las bases de la sociedad empoderada; hoy sociedad líquida, el poder liquido, masas inteligentes. No solo estamos en presencia de una nueva sociedad del mercado inteligente en conversación horizontal disruptiva, también ante un nuevo concepto, el de ‘la memoria de las masas’ o externalización del conocimiento a través de los medios líquidos como los smartphone y tablets.

Decía C. Wright Mills, que: La percepción de los individuos, era cada vez más, alimentada por los medios, en detrimento de la experiencia directa; es, por consiguiente, más vulnerable o más dependiente o más controlado. Podríamos llamarla, la sociedad analógica, sociedad vertical. Esta teoría sobre los medios de comunicación social y los mercados, fueron muy influyente en la sociología y en los pensadores contemporáneos del siglo XX.

El mercado interconectado permite a las personas tener conversaciones de “humano a humano”, que tienen el potencial de transformar las prácticas tradicionales y la percepción del mercado y del Poder Político. Creando en las masas una memoria virtual inédita en la historia de la humanidad. Se llama concentración de poder horizontal.

“La teoría de las élites tiene su punto de arranque en la constatación, fácilmente observable, de que en toda sociedad hay unos que mandan, gobiernan y dirigen (la minoría) y otros (los más) que obedecen y son gobernados” El fundamento de la teoría está, pues, en la oposición entre quienes detentan el poder, las élites, y los que no tienen poder, las masas, que son dirigidos por aquéllos. Es más una matriz de opinión, hoy día, que una constatación empírica de la realidad, estas relaciones de poder y las masas han cambiado. La hiperpolítica, es el nuevo Poder, bien por superioridad o por exceso de conciencia Política o ‘Memoria de las Masas’, es concentración de poder horizontal, Se llama el Poder Líquido.

“La Democracia como dogma”

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La política se ha convertido ahora más que nunca en la historia de la humanidad en un objeto de organización; abstraer la política de su administración predominante significa en primer lugar reorganizarla y desorganizarla, ‘aprender y desaprender y reaprender’. El empoderamiento social tiene como consecuencia la politización y la relativización de la ética, la (politización). Es lo contrario al papel de la cultura y su reorganización en las sociedades opulentas de Herbert Marcuse.

Las consecuencias son la “teleología popular de lo público” orientado a un fin común o ética de lo público. La sensación de conocerlo todo y controlarlo teleológicamente es un síntoma y signo del cambio de poder. Las masas hiperconectados desaprendiendo de la historia para construir su propia historia, es la parte protosocial del hombre teleológico, estas manifestaciones no son casuales pertenecen al nuevo avatar de la humanidad.

Hasta no hace muy poco tiempo creía que las ocurrencias creativas, así como la capacidad de nombrar y fusionar cosas imposibles por su naturaleza y peculiaridades, era una virtud exclusiva de las ciencias y la literatura. En química encontramos algunos ejemplos creativos como el concepto de «agua dura» La única agua dura que conocemos los vulgares es el hielo. Lo mismo sucede hoy en día en política, con el concepto de «Regeneración democrática» es lo más parecido a los ‘helechos en flor’ muy bonito para la poesía, pero una incongruencia para la naturaleza.

El concepto de «Regeneración Democrática» es una de esas ocurrencias de buró de partido político. Su significado es contradictorio, y su formulación es aberrante; es un valor negativo en política. Regenerar es volver a un estado fetal ideal, es negar la perfectibilidad de la democracia y su evolución social. Su instrumentalización ideológica es peligrosa. Al igual que los dogmas no se plantean el problema del conocimiento, ni el cambio, son inmutables, verdades inescrutables.

Una cosa son las prácticas políticas abusivas, anómalas y delictivas, contrarias las personas, la ética y el estado de derecho. Y otra la Democracia. Las Democracias no se regeneran, más bien cambia y evolucionan se adaptan a las condiciones materiales políticas y económicas de su tiempo histórico. De ahí la tesis del materialismo histórico. «Las condiciones materiales de la sociedad determinan la CONCIENCIA social de los individuos» Es decir que todo momento histórico material imprime su huella, tiene como resultado una conciencia de sus intereses, expresados en la política. De ahí que el concepto de Democracia sea un valor positivo cambiante, adaptativo, evolucionado.

La Democracia es en su esencia lo que los ciudadanos quieran ser como resultado de nuevas necesidades evolutivas de la (polis). El animal político (zoon polítiko) es un ser inacabado, (el animal inacabado de / Theodore Roszak) De ahí la imposibilidad ideológica del deber ser de las cosas políticas. La democracia estática involucionada es propia de los regímenes populistas y totalitarios. La democracia como dogma, como entelequia teleológica del diseño último de las masas, es comunismos.

“Alvin Toffler nos propone desaprender para reaprender, lo que quiere decir, dejar de lado los conceptos que ya no aplican al contexto actual y aprender nuevas formas y teorías para enfrentar el ahora.”

El concepto positivo de Democracia se adaptan a la idea administrativa del mundo y la cyberorganización de la humanidad o de aquello que aludía en su día (Herbert Marcuse / Nueva definición de Cultura) el mundo globalizado en constante cambio y necesidad de dar respuestas rápidas y virales a la hora de gestionar al nuevo ser «el hombre hiperpolitizado»